viernes, 10 de diciembre de 2010
Muñequitas
Estábamos vacías, no sentíamos. Eramos sólo apariencia, como dos muñequitas, mirábamos sin mirar, reíamos sin reír. La cercanía nos hería con una lejanía que apartaba nuestras almas. Sabíamos que debíamos escapar de ahí, sabíamos que debíamos cruzar al otro lado, pero no podíamos. Hasta que un día, el umbral se abrió y entramos a un mundo donde eramos más que apariencia, eramos opuestos en unidad, eramos risa, eramos enojo, eramos llanto, eramos emoción. Y eramos felices. Pero en algún momento, en el fondo de nuestras almas algo nos hizo dar cuenta que todavía somos muñecas, todavía somos un juego, un juego que ahora manejamos y manipulamos, planeando cada movimiento y cada sentimiento de la otra. Yo sé que, a pesar de todo, no somos más que eso, más que una diversión. Y al final, somos dos muñecas, rotas por dentro y siempre vacías.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)