viernes, 29 de abril de 2011

Si las cosas fueran fáciles

No todo es, ni debe ser, tan díficil. Y esas ganas de que las cosas se simplifiquen en esta vida es lo que nunca voy a dejar atrás. ¿Por qué todo tiene que costar tanto? ¿Por qué hay que pasar obstáculo tras obstáculo? Bueno, sí, lo lindo esta en el camino y todo eso que usualmente escuchamos como autoayuda, pero la verdad es que en la mayoría de las veces las ganas de escaparte de todo son muchas más que las ganas de seguir ahí, intentando y peleando porque las cosas por primera vez se den como uno las quiere. La simplicidad de la vida en las pequeñas cosas no alcanza para cubrir como todo se complica cuando empezamos a alejarnos del objeto, y, a mi parecer, nadie puede vivir viendo los detalles y nada más. Sin embargo, bien claro tengo que si las cosas fueran verdaderamente fáciles nada tendría mucho valor, y se puede poner mil ejemplos al respecto. Estamos en una circularidad: las cosas son complicadas pero desearía que fueran fáciles, si las cosas fáciles desearía que sean complicadas. Eterno drama de la raza humana, nunca vamos a tener un término medio, siempre vamos a desear aquello que no esté. Desearía que eso no fuera así, pero sí no fuera así no veo muchas probabilidades de progreso. Y entramos otra vez en el mismo bollo, como si mi mente no pudiera hacer más que dar círculos, algunos grandes y otros pequeños.
Ahora bien, sé que todo este proceso mental es algo de lo cual cualquiera puede quejarse sin tener que poseer una gran habilidad de raciocinio pero sin embargo quería dejarlo expresado. Y sí, use el término quejarse a próposito, pues no es más que eso, una queja absurda que no llega a ningún lado. De igual manera, no se me ocurre a donde podría llegar. ¿A aceptar las cosas complicadas con aguante, buena voluntad y sin reproches? Podría llegar a aceptar la primera, no prometo la segunda y definitivamente no podría la tercera. De igual manera, no creo que haya una sola persona que de verdad nunca se queje de la vida, porque a todos nos pasa esas ocasiones en que nos sentimos verdaderamente cubiertos enteros en pis de elefante. Bueno, corrijo la frase, no creo que haya una sola persona en la cultura occidental que acepte la vida como le viene. No se cuando a la sociedad occidental se le ocurrió volverse tan quejona, pero puedo pensar un par de cosas que hayan ayudado a esto que se vuelven demasiado obvias y quizás un poco polematizadoras y que, de verdad, no tengo ganas de incluir en este texto sin sentido (texto sin pretender que se trate de algo más que un conglomerado de palabras). De igual manera, como siempre parece más fácil culpar a algo más grande que a mi personalidad y a mi. Pero, a pesar de esto, honestamente creo que hay algo influido por la sociedad. Y sí, no estoy haciendo un giro coperniqueado en el razonamiento humano.
EN FIN, me canse de dar giros estúpidos y sin sentido en un razonamiento que no va a llegar más lejos ni va a ser más original que el pensamiento de muchos. Sin embargo, fue una buena manera de descargar mientras duró. Ahora, me voy seriamente a bañar y comer.