construcciones de una realidad
vos
vos conmigo
vos allá
vos acá
vos en el trabajo
vos en la facultad
vos en la escuela
yo
yo acá
yo en mí
yo en vos
yo viviendo
yo muriendo
yo
vos
todos iguales
todos distintos
todas contradicciones
o quizás no
y quizás sólo soy yo
Paprika
martes 22 de noviembre de 2011
viernes 21 de octubre de 2011
En el fondo lo que no quería hacer era inmiscuirme en tu vida. Todo estaba tan planeado, tan organizado, que temía que el primer movimiento mío alterada el orden cósmico de la situación. Arriesgué todo, dos años de mirarte, dos años de observarte, de permitir acercarte, siempre ahí tan lejos. Realicé mi primer paso, el primero, el que en el fondo lo esperabas. Desde ahí, todo fue movimiento, todo fue conocerte, todo fue admirarte, quererte, gozarte, amarte, pero sabía que no me bastaba. Necesitaba más de esa esencia que eras vos y tu música, tus perfumes, tus fotos, tus ropas. Poco a poco fui mezclándome entre ellos, avanzando tan despacio que vos ni lo notabas. Con el tiempo, mi departamento dejó de existir, mi ropa, mis cosas también, y no me importaba, todo lo que necesitaba era a vos para vivirte. Copié cada movimiento tuyo, yo también comencé a desaparecer, te vi olvidarme, aunque sabías bien que seguía cerca. Hasta que una noche, me soñaste y me besaste, me arrastraste hasta ese mundo donde me mirabas sólo si te mirabas, y desde ese día sólo existo para amarte, para entregarte mi muestra de mi más puro amor dentro de cada espejo, siendo vos sin serlo, de nuevo siempre ahí tan lejos sin tocarte pero esta vez tocándome a mi que sos vos. Te amé. No quería llegar a tanto, pero no me importó y te amé. Te gocé, te espié, te sentí, te espere.
Y fui feliz.
Y fui feliz.
hay palabras
que rondan
por mi mente
constantemente
siempre surge el momento de pensarlas
siempre tan cargadas
siempre tan arraigadas
siempre tan asumidas
siempre tan incomprendidas
están ahí
para hacerme acordar de los traumas de siempre
los vacíos usuales
los dilemas comunes
nada nuevo, nada sorprendente
pero todavía aparecen tormentosamente.
que rondan
por mi mente
constantemente
siempre surge el momento de pensarlas
siempre tan cargadas
siempre tan arraigadas
siempre tan asumidas
siempre tan incomprendidas
están ahí
para hacerme acordar de los traumas de siempre
los vacíos usuales
los dilemas comunes
nada nuevo, nada sorprendente
pero todavía aparecen tormentosamente.
domingo 24 de julio de 2011
Despecho
2/4/2011
La parte más difícil de la muerte no es ella en sí. Es el después, después de todo el dolor, después de todo el llanto, ahí cuando de verdad empezás a esquematizar tu vida en las ausencias. Ahí cuando empezás a darte cuenta de los vacíos, cuando caes en la incomprensión, cuando en tu imaginario no hay lugar para el vacío, el no ser. Recién después es cuando tu mente empieza a fallar, a, por fuerza de costumbre, imaginar cada escena llena, y vuelve el llanto, y ahí, en especial ahí, cuando las cosas se asentaron en tu cabeza empezás a extrañar, a no entender porque extrañas, esa estupidez sin salida, no hay nada que hacer. Tenemos memoria y estamos condenados a extrañar, a que las ausencias nos duelan por cada poro de nuestra piel. Ahí es donde me quedo sin explicación. ¿Porqué tenemos que añorar algo que sabemos que no va a volver? ¿Qué significa morir? Si, el cuerpo se detiene, pero ¿qué pasa con la carga emotiva? ¿qué pasa con la mente, los recuerdos, el alma? Y, ¿qué pasa con todos los demás que se quedaron atrás? ¿Qué se forma en la mente de aquellos? ¿Porqué tenemos que cargar con tantos fantasmas?
Qué pensar, qué pensar. Como superar una muerte es algo que no llego a entender. Siempre va a estar ahí, no es algo de lo que se regrese, aunque lo deseemos. Quizás si el después de la muerte no nos asustara tanto, éstas dejarían de pesar. Pero todo allí es confuso, pasando desde porque hay que morir hasta como es la nada, o que hay después. La muerte es eterna, y la razón humana no puede entender eso. La muerte es el vacío, pero eso tampoco podemos entenderlo. Entonces, ¿cómo manejamos ésto? ¿Qué pensar?
La parte más difícil de la muerte no es ella en sí. Es el después, después de todo el dolor, después de todo el llanto, ahí cuando de verdad empezás a esquematizar tu vida en las ausencias. Ahí cuando empezás a darte cuenta de los vacíos, cuando caes en la incomprensión, cuando en tu imaginario no hay lugar para el vacío, el no ser. Recién después es cuando tu mente empieza a fallar, a, por fuerza de costumbre, imaginar cada escena llena, y vuelve el llanto, y ahí, en especial ahí, cuando las cosas se asentaron en tu cabeza empezás a extrañar, a no entender porque extrañas, esa estupidez sin salida, no hay nada que hacer. Tenemos memoria y estamos condenados a extrañar, a que las ausencias nos duelan por cada poro de nuestra piel. Ahí es donde me quedo sin explicación. ¿Porqué tenemos que añorar algo que sabemos que no va a volver? ¿Qué significa morir? Si, el cuerpo se detiene, pero ¿qué pasa con la carga emotiva? ¿qué pasa con la mente, los recuerdos, el alma? Y, ¿qué pasa con todos los demás que se quedaron atrás? ¿Qué se forma en la mente de aquellos? ¿Porqué tenemos que cargar con tantos fantasmas?
Qué pensar, qué pensar. Como superar una muerte es algo que no llego a entender. Siempre va a estar ahí, no es algo de lo que se regrese, aunque lo deseemos. Quizás si el después de la muerte no nos asustara tanto, éstas dejarían de pesar. Pero todo allí es confuso, pasando desde porque hay que morir hasta como es la nada, o que hay después. La muerte es eterna, y la razón humana no puede entender eso. La muerte es el vacío, pero eso tampoco podemos entenderlo. Entonces, ¿cómo manejamos ésto? ¿Qué pensar?
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