Te hice un señalador, y en el dorso te di las gracias seguido de nombres cariñosos que sólo vos entenderías.
Pensé que quemarlo era una buena metáfora, lo nuestro había sido corto y pasional.
Ví como las llamas doblaban el papel, lo consumían, lo sostuve entre mis dedos hasta que me quemé.
Lo solté, y cuando el fuego se apagó un pequeño pedazo de papel sobrevivió. Entre las cenizas podía leer "Gracias". Era todo lo que quedaba.
El universo está lleno de señales para quienes tienen ojos y oídos atentos.
Ahora voy a llevar ese gracias conmigo, siempre.
-gracias-
2 comentarios:
Mucho más que una simple casualidad.
Siempre hay algo. Algo especial (señales) para los que "tienen ojos y oidos atentos".
Excelente.
no existe la casualidad, dirían los que saben :)
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